siempre hay cosas que asustan, que se quieren evitar y no se quieren enfrentar. Pero aun así mucho pueden coincidir conmigo en que no importa cuanto intentes posponer lo que te da miedo, no importa cuan lejana sea la fecha, el día señalado siempre llega y, cuando llega, cae con todo el peso de algo que es inevitable.
En esos momentos podemos llegar a pensar que no hay salida, sentir miedo de lo inevitable. Podemos sentir unas enormes ganas de abandonar y salir corriendo, pensando que de es manera nos quitaremos un peso de encima.
Nos damos cuenta que podemos nadar contra corriente, desgastandonos, gastando nuestras fuerzas en una huida que realmente no nos llevara a una recompensa.
Cuando tenemos que enfrentarnos a eso que nos ha estado quitando el sueño, nos vemos obligados a hacerle frente con todo lo que tenemos, y una vez desplegamos todo lo que sabemos, somos capaces de pensar, mirando hacia atrás una vez todo a pasado, que realmente el reto no estaba a la altura.
Miramos hacia atrás y nos damos cuenta que el miedo no era algo necesario, no había nada que temer. Podíamos enfrentar eso que nos preocupaba y, mas que seguro, estamos preparados para lo que venga en el futuro.
No hay tiempo que no se cumpla, pero con toda seguridad eso es lo mejor que nos puede pasar a los que nos da miedo salir de nuestra zona de confort. El tener que enfrentar las cosas nos va demostrando que si podemos, que somos fuertes, y llegara el momento en que seremos capaces de enfrentar los retos sin tener la necesidad de aplazar hasta que nos veamos obligados a resolver y hacer las cosas.
En esos momentos podemos llegar a pensar que no hay salida, sentir miedo de lo inevitable. Podemos sentir unas enormes ganas de abandonar y salir corriendo, pensando que de es manera nos quitaremos un peso de encima.
Nos damos cuenta que podemos nadar contra corriente, desgastandonos, gastando nuestras fuerzas en una huida que realmente no nos llevara a una recompensa.
Cuando tenemos que enfrentarnos a eso que nos ha estado quitando el sueño, nos vemos obligados a hacerle frente con todo lo que tenemos, y una vez desplegamos todo lo que sabemos, somos capaces de pensar, mirando hacia atrás una vez todo a pasado, que realmente el reto no estaba a la altura.
Miramos hacia atrás y nos damos cuenta que el miedo no era algo necesario, no había nada que temer. Podíamos enfrentar eso que nos preocupaba y, mas que seguro, estamos preparados para lo que venga en el futuro.
No hay tiempo que no se cumpla, pero con toda seguridad eso es lo mejor que nos puede pasar a los que nos da miedo salir de nuestra zona de confort. El tener que enfrentar las cosas nos va demostrando que si podemos, que somos fuertes, y llegara el momento en que seremos capaces de enfrentar los retos sin tener la necesidad de aplazar hasta que nos veamos obligados a resolver y hacer las cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario